(continúa de la parte 2)

CONCLUSIONES:

Como ya hemos comentado anteriormente, ser bilingüe es un activo muy importante para cualquier traductor o intérprete, pero no es suficiente. En función de si nos queremos dedicar a la traducción, a la interpretación o a los dos ámbitos, tendremos que esforzarnos en mejorar unas u otros competencias lingüísticas.

Tener un alto nivel del idioma de origen y de llegada es muy bueno, pero solo se puede considerar como un punto de partida, nada más que eso. Tanto la traducción como la interpretación son ámbitos en los que la carrera te puede aportar una base, pero luego tenemos que ir aprendiendo con la experiencia y, sobre todo, con lo que sale mal para no volver a caer en esos errores.

Incluso si una persona es bilingüe, es posible que no tenga las cualidades necesarias para dedicarse al mundo de los idiomas.

A lo mejor, lo que deberíamos plantearnos no es si con ser bilingüe lo tenemos ya todo hecho, sino la importancia que tiene ser bilingüe para un traductor o intérprete, porque está claro que conocer los dos idiomas a un alto nivel siempre nos va a beneficiar.

El mercado de la traducción, tanto para los autónomos como para las agencias de traducción, es cada vez más competitivo, por lo que cuanto mejor sean las competencias de los traductores, más oportunidades habrá de tener éxito en este sector. Aunque una persona sea bilingüe, la formación nunca termina y siempre tendrá que aprender nuevas técnicas y actualizar sus conocimientos lingüísticos. Tampoco nos podemos olvidar de mejorar nuestra capacidad de escritura en nuestra lengua de llegada si somos traductores ya que esto nos abrirá muchas puertas.

Para finalizar, queremos destacar otro artículo interesante del traductor Xosé Castro sobre las cualidades de los traductores y sobre la importancia que tiene conocer los idiomas y las culturas de origen y de llegada: http://accurapid.com/journal/27prof.htm

¡No tiene desperdicio!

María Dolores González

www.quillslanguage.com